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Un espíritu luchador

Anna Cardús es la única mujer que arbitra en la Liga ACB, una de las mejores ligas de baloncesto de Europa. Pero no es este hito lo que me ha llevado a escribir sobre ella, sino su espíritu luchador.

Cardús sufrió el pasado mes de mayo una meningitis vírica que la llevó a una encefalitis, un coma inducido y su hospitalización durante varios meses. Lo sorprendente, al menos para mí, es que nada más salir del hospital su único objetivo era volver a arbitrar. Y no es que me sorprenda que una deportista quiera volver a practicar su deporte, si no que cuando dejó el hospital apenas recordaba ni cómo se escribía.

Anna Cardús es árbitra de la ACB desde hace más de diez años. La única desde que la pionera, Pilar Landeira, dejase el silbato tras doce temporadas en la élite. Ese espíritu luchador del que está haciendo gala la llevó a ser también la única mujer que arbitraba en la Euroliga de Baloncesto. Su ausencia los últimos meses de las canchas dejó a las mujeres sin un referente. No hay muchas que opten por el mundo del arbitraje y el simple hecho de que puedan verse reflejadas a través de Cardús es primordial para atraer a más mujeres al baloncesto, no ya como jugadoras, entrenadoras o anotadoras de mesa, sino como árbitras. Algunas han seguido su ejemplo, como Susana Gómez que arbitra en la liga femenina, la LEB y que este año ha conseguido la licencia internacional.

Por eso quiero agradecer desde aquí su empeño por volver a ser la que era: árbitra de la ACB.
Para ella su único objetivo nada más abandonar el hospital fue recuperar la forma y estar a punto para el inicio de la ahora llamada Liga Endesa. Entrenó mañana y tarde. La bicicleta fue su compañera durante este proceso en el que debía ganar peso (perdió más de 14 kilos durante la enfermedad) y recuperar la masa muscular. Imagináos estar dos meses postrada en una cama sin moverte, sin saber qué es lo que tienes que hacer porque tu cerebro no es capaz de procesar las ordenes de forma fluida y tus músculos no responden.

El cuerpo humano, especialmente, la voluntad humana no deja de sorprendernos. No es la primera vez que se "reinventa". Superó una grave lesión de los ligamentos de la rodilla cuando arbitraba un partido en la temporada 2006-2007. Y ahora, la hemos visto regresar a las canchas arbitrando el Unicaja-Valladolid correspondiente a la sexta jornada de la presente temporada 2011-12. Se ha incorporado como si nada hubiese pasado entrando en la ronda habitual de designaciones arbitrales de cada jornada.

Como dice Tania en las últimas páginas de "Lágrimas por una medalla", "El deporte te hace fuerte... te enseña a superar cualquier obstáculo y a levantarte después de cada caída."

Desde aquí, gracias Anna por levantarte y afrontar cada fin de semana la difícil, y tantas veces denostada labor de arbitraje.

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